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Abraza tu singularidad

Una de las causas de infelicidad e insatisfacción personal es vivir en la ilusión de la comparación, o sea el estar comparándose con otras personas y lo que han logrado en sus vidas. Como dice el conocido dicho, siempre solemos ver que el césped se ve más verde al otro lado de la verja. Lo triste es que no siempre conocemos las batallas o las luchas que han librado las personas del otro lado de la cerca. Como dice mi amiga Martiña Reyes, “muchos ven la gloria, pero pocos conocen la historia.”

Recientemente he tenido la oportunidad de conversar con distintos profesionales entre los 30 y 50 años de edad. Personas para quienes su cumpleaños en vez de ser motivo de alegría y celebración de Vida, fue tal vez un detonante para activar sus inseguridades y angustias al encontrarse en situaciones diferentes a lo que imaginaron que serían sus vidas a esa edad.

Algunos me confesaron que su angustia provenía al ver lo que otros han logrado a esa misma edad (o más jóvenes) y ellos no. Entonces ahí se encendió la ¡ALERTA ROJA! No podemos medir nuestro éxito o nuestra “falta de éxito” de acuerdo a lo que otros han logrado en sus vidas, pues las circunstancias de cada cual, por más que puedan parecerse a las nuestras, siempre son distintas.

Compararnos con otros y que nos cause angustia o envidia, es el resultado de enfocar nuestra atención en todo lo que nos falta, en vez de mirar todo lo que somos, lo que hemos vivido y los recursos que tenemos a nuestra disposición. Por supuesto que enfocarnos en nuestras carencias en vez de nuestras bendiciones nos puede causar angustia y ansiedad. Y para subsanar ese vacío, desafortunadamente la respuesta no se encuentra en un libro ni en ninguna herramienta fuera de nosotros. Solo podemos sentirnos completos y felices con quienes somos, nuestros logros y el camino andado si elegimos cambiar nuestra mirada y nuestro enfoque de atención. Es una decisión personal.

En vez de enfocarte en qué tienen los otros que no tienes tú, piensa qué te hace especial y único.

En vez de enfocarte en por qué otros sí y tú no, recuerda todas las veces que fuiste tú quien logró algo importante y significativo.

Cada uno de nosotros tiene un camino con historias y vivencias únicas que nos han enriquecido con experiencia y sabiduría. Enfócate en lo especial, mágico y único que ya es tu camino. Aunque tenga muchas similitudes a algún sendero ajeno, te aseguro que en las diferencias es que radica su belleza.

La comparación es constructiva cuando nos permite ver lo que es posible para nosotras y nos permite sumar a nuestras vidas, en vez de restarle. Alégrate por los logros y triunfos ajenos y obsérvalos como evidencia de las recompensas que el ser humano es capaz de alcanzar a través de su esfuerzo, su talento o por simplemente ser. Tal vez, eventualmente, tus recompensas o tus logros sean parecidos o tal vez muy distintos, lo importante es que también llegarán. ¡Qué cada logro ajeno te inspire y te motive a continuar trabajando por tus metas y tus sueños!

Cuando aprendes a abrazar tu singularidad y a mirar tu historia como el milagro que es, te das cuenta que tu patio está repleto de colores brillantes y no tiene nada que envidiarle al jardin ajeno. Reconoce que tu mayor competencia es contigo mismo, para asegurarte que cada día que pasa eres una mejor versión de ti.

Recuerda que no se trata de quién llega primero a la meta, sino de disfrutar al máximo el recorrido sintiéndote pleno y bendecido. Si deseas ser feliz, no te compares con nadie. Acepta que tu camino es distinto y abrázalo.

© Mariely Sylvette Martínez

Mariely S. Martínez es coach de liderazgo y consultora sénior de Carrera. Apoya a ejecutivos y empresarios en su desarrollo personal y profesional en temas de carrera, comunicación, empresarismo, y marca personal.

Comment 1

  1. Lisandra
    December 2, 2018

    Muy certero e inspirador… este artículo fue un “reminder” de lo única y singular que soy😍

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